Universo, Sistema Solar y Astrologia

Es interesante comentar sobre información conocida recientemente relacionada a la sonda Viking 2 que salió de nuestro sistema solar, como así también un nuevo estudio sobre los hallazgos de la forma del universo, el cual no es plano como se suponía, sino circular y ovoide.

Hace un año, la sonda Voyager 2 de la NASA se convirtió en el segundo objeto hecho por el hombre en salir del sistema solar. Fue lanzado en 1977, 16 días antes de su gemelo, Voyager 1, que salió del sistema solar en 2012.

De la información recibida de ambas misiones Vikings, se supo que la región más externa del sistema solar, conocida como “la burbuja”, intercambia energía en ambos sentidos, mas alla que todavía no se comprende cómo podría suceder esto o por qué. El límite del sistema solar es más uniforme y con un límite marcado más de lo que se pensaba. Viking 1 y Viking 2 salieron del sistema solar al espacio interestelar desde diferentes lugares, pero la distancia desde la tierra hasta la periferia del sistema solar fue similar, con lo cual se puede deducir que el sistema solar tiene una forma ovoide uniforme.
Además, se detectó que la influencia de la energía del sol va más allá del sistema solar, apoyando la idea de que podría tener un impacto en la evolución de los seres vivos en los mundos extraterrestres, fuera de nuestro sistema planetario, y de la misma manera, nuestro sistema solar es influenciado por energías provenientes externas a él.

En lo que respecta a la información sobre la forma del universo, mas allá de ser revelador, no debería sorprendernos. Cada cuerpo celeste que conocemos en el universo, que forma parte de un sistema, tiene forma redondeada. Solo los asteroides, los cometas, y el resto de los viajeros espaciales tienen formas diferentes, y no hace falta ser un científico para entender que se trata de escombros proveniente de colisiones y otros accidentes celestes. El cinturón de asteroides en el sistema solar es el mejor ejemplo más próximo a la tierra.
Desde la antigüedad se sabía que la construcción en formas redondas era más eficiente y más en sintonía con la naturaleza, comparado con el cuadrado o cualquier otra forma. Incluso en nuestros días, se sabe que las construcciones redondas tienen mejor manejo en los cambios de temperatura, el sonido, la resistencia a las catástrofes naturales y demás.

Para las especies que se reproducen por huevos, sabemos que la forma de los huevos es redonda/ovalada. El óvulo humano, que es fertilizado por el espermatozoide, es redondo y las primeras divisiones de las células después de haber sido fertilizado, son redondas. A nuestro alrededor, así como en el universo, hay formas redondas en diferentes tamaños y composiciones, por lo cual no sería una sorpresa si el universo que conocemos también tiene esa forma.

Profundizando un poco más en el análisis de lo que encontraron las misiones Vikings, podemos comparar nuestro sistema solar con el funcionamiento de una célula humana. Nuestro sistema solar tiene un núcleo, que es el sol, similar al núcleo de cada célula de nuestro cuerpo. Sabemos que una célula sigue viviendo después que se elimina el núcleo, pero con la limitación de que esta célula no se puede reproducir. Si en algún momento nuestro Sol muriera, también lo haría nuestra existencia, pero el “sistema solar” seguiría con su funcionamiento habitual.
Cada célula de nuestro cuerpo interactúa constantemente y depende de su entorno circundante. La interacción con el medio ambiente de la celula se realiza a través de las membranas celulares que encapsulan a la célula.

Por la nueva información sabemos que nuestro sistema solar interactúa con el llamado espacio interestelar, enviando y recibiendo energía y lo que en un momento se consideró espacio vacío, sabemos que hay algo allí que conecta todo (en un punto se lo denomino éter). Estamos orientados a mirar solo en el espacio circundante de la tierra, pero es obvio que necesitamos cambiar nuestro punto de vista y comenzar a ampliar nuestros horizontes, para poder ver las cosas en contexto y con una mejor comprensión.

La astrología se basa en el principio de “como es arriba, es abajo”, algo que la religión incorporó en su momento para conectar la divinidad y los humanos (así en la tierra como en el cielo). Necesitamos comprender que la observación de las estrellas originalmente no se hizo con propósitos astronómicos, sino que se hizo para entender cómo se relacionaba lo que pasaba en los cielos y su efecto en la tierra. Había un propósito práctico para la observación. A partir de esa observación, los astrólogos pudieron asociar la relación entre el cielo y la tierra, y representaron los cuerpos celestes con diferentes dioses y diosas, asignándole a cada uno de ellos, sus personalidades, preferencias y cualidades particulares, dependiendo del efecto que estos tenían en la vida cotidiana de las personas.

En el libro “Astrología para el siglo XXI”, nos enfocamos en la comprensión del funcionamiento del cuerpo humano y su relación con los cuerpos celestes, y si profundizamos en el análisis de cómo funciona nuestro cuerpo humano, descubriremos a consecuencia, cómo funciona el universo y, a partir de ahí, podremos comprender o entender nuestro propósito en la vida. El mismo, está escrito en las estrellas.

Como es arriba es abajo, así en la tierra como en el cielo.

http://www.ElNuevoCamino.com

Referencias:

Five things we’ve learned since Voyager 2 left the solar system

https://www.quantamagazine.org/what-shape-is-the-universe-closed-or-flat-20191104

https://en.wikipedia.org/wiki/Viking_2#/media/File:Viking_spacecraft.jpg

https://en.wikipedia.org/wiki/Egg_cell