Ontología y Astrología
La ontología es una rama de la filosofía que se ocupa del estudio del ser, la existencia y la naturaleza de la realidad.
El concepto de ontología se remonta al principio de la filosofía, con sus orígenes en la Grecia antigua. Filósofos como Platón y Aristóteles sentaron las bases de la ontología al considerar la naturaleza del ser y lo que significa existir. Platón (428–348 a. C.) examinó la existencia de formas ideales o entidades abstractas, sugiriendo que la realidad es más de lo que percibimos con nuestros sentidos. Aristóteles (384–322 a. C.) suele considerarse uno de los primeros filósofos en abordar sistemáticamente la ontología en su obra Metafísica. Exploró el concepto de “sustancia” (ousia) y cómo existen diferentes entidades y sus propiedades, categorizándolas en diferentes tipos de ser.
Mil quinientos años después durante el período medieval, filósofos como Tomás de Aquino (1225-1274 d. C.) ampliaron estas ideas, en particular las relativas a la existencia de Dios y la naturaleza de la realidad en relación con la fe y la razón.
El término “ontología” en sí se acuñó mucho más tarde y esto se le atribuye al filósofo alemán Christian Wolff (1679-1754). Lo utilizó en su obra Lógica (1712) para describir una rama de la metafísica relacionada con el estudio de la existencia o el ser en el sentido más general.
Mas allá de la profundidad de los conceptos que maneja la ontología, lo que nos debe sorprender, es que en la actualidad estos conceptos analizados mas de dos mil años atrás hoy día se utilizan en la informática y más específicamente en el desarrollo de la inteligencia artificial (IA).
Para comprender esto debemos mencionar cuales son las cuestiones que la ontología maneja, que son los siguientes:
¿Qué entidades existen?
¿Cuál es la naturaleza de estas entidades?
¿Cómo se relacionan entre sí?
En términos simples, la ontología explora qué son las cosas, cómo se pueden categorizar y cómo interactúan dentro del mundo. Y entre los aspectos claves podemos decir que intenta definir las categorías fundamentales de la existencia, como objetos físicos, conceptos abstractos, procesos o eventos. En cuanto a las relaciones entre las partes, investiga cómo se conectan o interactúan diferentes entidades, el proceso de causa y efecto o cómo se vinculan las propiedades con los objetos que describen. Explora qué significa que algo exista, qué constituye la realidad y cómo las cosas son reales en diferentes contextos.
Cuando mencionamos la inteligencia artificial (IA), está la utilizaría para definir categorías como “Persona”, “Lugar” y “Evento” y las relaciones entre ellas.
Ahora bien, tienen algún punto en común la ontología y la astrología?
Ambas disciplinas pertenecen a campos muy diferentes: la ontología es una rama de la filosofía que estudia la naturaleza del ser, la existencia y las categorías fundamentales de la realidad, mientras que la astrología se centra en la interpretación de los movimientos y las posiciones de los astros como una forma de comprender eventos humanos y naturales.
A pesar de sus diferencias, se pueden encontrar relaciones conceptuales entre ambas:
La astrología se basa en la idea de que los cuerpos celestes (planetas, signos y aspectos) tienen una influencia sobre el destino y la personalidad de los individuos. En este sentido, podría verse como una forma de concebir el “ser” humano en relación con el cosmos. La ontología también trata sobre las relaciones entre los seres, aunque desde una perspectiva más abstracta.
La ontología pregunta qué significa “ser”, y la astrología podría ser vista como una respuesta que conecta a los seres humanos con un “ser cósmico”, donde las estrellas y los planetas representan fuerzas o entidades con influencia en la existencia humana.
La ontología también se ocupa de los problemas del determinismo y el libre albedrío, interrogándose sobre si los eventos son preestablecidos o si los individuos tienen poder para elegir.
En la astrología, la posición de los astros al momento del nacimiento se interpreta como un mapa predestinado que influye en la personalidad y los eventos en la vida de una persona, lo que podría considerarse una forma de determinismo cósmico, aunque con la aplicación del libre albedrio, se puede elevar consciencia y superar ciertos predeterminismos que existan.
Aquí, el vínculo entre ontología y astrología se da en la cuestión de si nuestras vidas están determinadas por una estructura cósmica o si somos agentes libres con capacidad para cambiar nuestra existencia.
Desde una perspectiva ontológica, hay un debate entre lo material y lo inmaterial, y cómo las entidades inmateriales (como los pensamientos, las emociones o las ideas) se relacionan con la realidad física. La astrología podría verse como una disciplina que conecta estos dos planos, al interpretar las influencias celestes (un fenómeno físico) sobre las dimensiones inmateriales del ser humano, como la personalidad y las emociones.
Así, tanto la ontología como la astrología buscan comprender la relación entre el mundo físico y las experiencias subjetivas o espirituales.
Una de las bases de la astrología es que los astros tienen una influencia directa sobre las personas, un concepto que, desde una perspectiva ontológica, se puede interpretar como una conexión entre el individuo y el cosmos. Es decir, el ser humano no es un ente aislado, sino que forma parte de una red de relaciones cósmicas, y el estudio de estas relaciones es una manera de entender la naturaleza del ser humano.
Desde el punto de vista ontológico, esta idea se acerca a la noción de “relacionalidad”, en la que las entidades no existen de forma aislada, sino que su existencia se define en relación con otras entidades. La astrología, al considerar la interacción de los astros con el individuo, podría entenderse como una extensión de esta red de relaciones.
La astrología, al igual que la ontología, plantea una cosmovisión, una forma particular de entender el lugar que ocupamos en el universo. La astrología lo hace a través del estudio de los cielos, mientras que la ontología puede hacerlo a través de la reflexión filosófica sobre la existencia. Ambas, de alguna manera, nos ofrecen una manera de concebir nuestra posición en el mundo y en el cosmos.
En resumen, aunque la ontología y la astrología operan desde perspectivas muy distintas, pueden encontrarse puntos de conexión en la reflexión sobre el ser, las influencias cósmicas y la determinación de la existencia humana en relación con el universo. La astrología, en este sentido, podría ser vista como una interpretación simbólica del ser humano en su interacción con lo cósmico, mientras que la ontología busca comprender los principios más fundamentales de esa existencia, en una búsqueda más abstracta y filosófica.
Da para pensar que tanto conocimiento ancestral, hoy no sea de difusión o utilización masiva. La información se encuentra disponible, solo queda hacer uso de nuestro libre albedrio para utilizarla y mejorar nuestra efímera existencia en este plano.





